Noticias de Cuba

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martes 24 de marzo de 2009

Continúa el truene.. parece que nadie se salva

Parece que la zafra, no la azucarera sino la del truene, está marchando a toda vela y con viento a favor en la Isla. Ahora nos llega la noticia, a través de la agencia EFE, de que se quedaron literalmente en la calle y sin el llavín que les abría la puerta a la vida fácil y licenciosa de que gozan los "elegidos del Olimpo cubano" dos de las figuras más viejas en la dictadura Castrista.
En esta ocasión la jubilación forzoza les llegó a dos clásicos zorros del comunismo en Cuba, Osmany Cienfuegos y Pedro Miret.
Con estos truenos quizás Almeida y Frías deben estar tomando Tylenol PM para poder dormir mejor en estos días que se aproximan.
Parece que el General en Jefe se ha envalentonado para quitarse a todo el que le estorba de alante. Sería bueno que tuviera esos mismos ánimos para restaurar el respeto a los derechos humnanos en la Isla.


A continuación la noticia ítegra como la reportó EFE:

La Habana, 24 mar (EFE).- Dos veteranos de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro en 1959, Pedro Miret y Osmany Cienfuegos, fueron destituidos como vicepresidentes del Consejo de Ministros el pasado 2 de marzo, en la reestructuración del gabinete del presidente Raúl Castro, reveló la Gaceta Oficial.
La edición digital de la Gaceta da cuenta hoy de los cambios introducidos hace tres semanas por el mandatario en la que ha sido la mayor remodelación del gabinete cubano en quince años.
Esa reestructuración supuso, entre otras cosas, la desaparición política de dos pesos pesados en Cuba: el ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex vicepresidente Carlos Lage.
De acuerdo con la Gaceta Oficial, Osmany Cienfuegos, de 78 años, hermano del histórico comandante Camilo Cienfuegos, y Pedro Miret, de 82, dejaron sus funciones como vicepresidentes del Consejo de Ministros, cargos que mantenían, aunque no habían aparecido en público en los últimos años.
Cienfuegos y Miret se suman así a Otto Rivero y José Luis Rodríguez (que era también ministro de Economía) para completar cuatro vicepresidentes del gabinete destituidos a principios de mes.
Los siete vicepresidentes del Consejo de Ministros son ahora José Ramón Machado Ventura, Ulises Rosales del Toro, Ramiro Valdés, Jorge Luis Sierra, Marino Alberto Murillo, Ricardo Cabrisas y José Ramón Fernández.
Fernández, de 85 años, es el único superviviente en una vicepresidencia del Ejecutivo que heredó Raúl Castro (77) de su hermano Fidel (82) cuando asumió el mando en febrero del 2008.
La nómina de nuevos vicepresidentes del Consejo de Ministros ya había sido publicada el pasado día 3 en Granma, diario oficial del Partido Comunista, junto con otros detalles del cambio de gabinete, aunque no el cese de Cienfuegos y Miret.
El Consejo de Estado, máximo órgano de dirección del Estado, tiene otros cinco vicepresidentes (Machado Ventura es vicepresidente primero de los dos Consejos).
El mismo diario publicó dos días después sendas cartas de Lage y Pérez Roque reconociendo "errores" no especificados y renunciando a todos sus demás cargos en el Estado y en el gobernante Partido Comunista, en cartas casi idénticas.
Las misivas fueron publicadas después de que Fidel Castro afirmara, sin citarlos, que "la miel del poder, por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno", y que "el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos".
Cienfuegos y Miret tomaron parte en el alzamiento encabezado por Fidel Castro contra el dictador Fulgencio Batista en la Sierra Maestra y fueron miembros del Buró Político del Partido Comunista, así como diputados, cargos que ya no tienen.
El primero ocupó en estos años varias carteras, entre ellas la de Turismo, y fue secretario del Consejo de Ministros hasta 1992, cuando fue sustituido por Lage.
Miret acompañó al líder de la revolución en el fallido asalto al Cuartel Moncada de la ciudad oriental de Santiago de Cuba en 1953.
El decreto publicado hoy en la Gaceta Oficial no aclara los motivos de su cese y se limita a decir que el Consejo de Estado decidió "liberarlos" de sus cargos.
Aparte de cuatro vicepresidentes, Raúl Castro destituyó el 2 de marzo a ocho ministros, reestructuró el número de carteras, fusionando cuatro en dos.
Al explicar la remodelación, el decreto señala que "resulta necesario contar con una estructura gubernamental más compacta y funcional y un menor número de organismos de la Administración Central del Estado, así como lograr una mejor distribución de las funciones que estos desarrollan".
Esto, continúa, para "hacer un mejor empleo de los cuadros (dirigentes) y alcanzar mayor eficiencia en la gestión del Gobierno".
Además, contempla que el nuevo ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera y el de Industria Alimenticia tienen 90 días para presentar las atribuciones y funciones específicas de cada uno, una propuesta de organización y las plantillas de trabajadores y dirigentes.
El decreto prevé 180 días para que ambas carteras propongan un reglamento de actividades ajustado a sus actuales estructuras y funciones.

viernes 20 de marzo de 2009

La Libreta de Abastecimiento

pOR: Oscar Mario González (www.cubanet.org)

En este cincuentenario del triunfo de la Revolución, cuando la propaganda gubernamental apologiza los acontecimientos de los últimos 50 años, un hecho de insuperable y singular importancia permanece en el olvido: el aniversario 48 de la libreta de racionamiento.
El suceso, no obstante, sitúa a nuestra pequeña nación como el lugar del planeta que por más tiempo ha permanecido con cartilla de racionamiento. Ningún pueblo del orbe ha visto racionados los alimentos básicos durante tanto tiempo, a pesar de que en el siglo pasado tuvieron lugar dos guerras mundiales.
Todo empezó a principios de marzo de l962, cuando Fidel Castro, en uno de sus “kilométricos” discursos de más de 5 horas de duración, anunció a Cuba y al mundo el racionamiento de los productos alimenticios de mayor demanda, así como de otros artículos industriales de amplio consumo popular.
La medida tomó cuerpo legal en la ley número 1015 del 12 de marzo de l962. A la normativa jurídica se le acreditaba vigencia temporal, hasta tanto hubiera un aumento notable de la producción capaz de compensar la brusca elevación del consumo motivado por la mejora del poder adquisitivo.
En la retórica había un hecho incuestionable: existía más dinero en los bolsillos. Lo otro que se afirmaba era engañoso: la producción no había crecido. Todo lo contrario.
Casi todos aplaudimos en medio de la Plaza, pensando que la cosa sería por poco tiempo. Ni remotamente imaginamos que la cartilla pudiera durar tanto, y mucho menos que un día celebrara su cumpleaños 48. Hoy, la mayoría de aquellos aplaudidores está muerta o abandonó el país.
Creímos, porque, ¿cómo dudar de aquellos bisoños muchachos de verde olivo bajados de la Sierra con crucifijos y escapularios, con olor a manigua redentora por cuyo accionar se habían aumentado los sueldos de los trabajadores, rebajado los alquileres, el precio de las medicinas, así como del teléfono y la electricidad?
Una realidad tan cierta como el Sol de cada día escapaba a cualquier premonición: la libreta, como la Revolución que la engendraba, llegaba para quedarse y ambas transitarían por todas las etapas, dejando a su paso sentimientos contrapuestos de embullo primero, decepción después y, finalmente, de resignación.
Al principio se vendían muchos más productos que hoy mediante la libreta, pero aun así se vivía muy mal, pues, como se creía en la justeza revolucionaria, se desechaba el “invento”. La gente tenía que “vivir de la libreta”; a expensas, únicamente, de ella. Pero las cantidades reguladas comenzaron a disminuir a medida que el comunismo agotaba las riquezas creadas por el capitalismo e iba gestando lo único que es capaz de crear: miseria.
Los años de la década de 1970 fueron excepcionalmente adversos para la libreta y para los fogones del hogar cubano. El arroz se aumentaba con fideos para que cada miembro de la familia alcanzara un poquito, mientras que la borra del café se volvía a colar. Práctica que aún continúa.
En la década de los años ochenta se alivió la situación al amparo de mejores precios del azúcar en el mercado mundial y mayor generosidad en el subsidio soviético.
La libreta se amplió en variedad y cantidad a la par que surgieron los “mercaditos” con oferta de productos en venta libre al alcance, no de todos, pero sí de la mayoría. Se habilitó una segunda cartilla de cupones para los productos industriales. Un mismo cupón ofertaba varios productos de primera necesidad y el hombre tenía que decidir entre andar con calzoncillos, pero sin calcetines o viceversa y la mujer entre el sostenedor y el panty.
En estos años muchos pensamos que la libreta estaba próxima a su fin. ¡Ingenuos! Aun quedaba mucho por trillar en el camino del racionamiento. Aún faltaba lo más interesante de esta historia.
La etapa más difícil de la libreta se inició a finales de la década de 1990, coincidiendo con la caída del campo socialista. Por aquellos días desaparecieron muchos productos normados y el número de renglones alimenticios fijos, per cápita, se redujo. En la actualidad lo que le toca a cada ciudadano mensualmente es: 5 libras de arroz, 5 de azúcar, ½ de grasa, 1 de frijoles, 1 de pollo y 1 pescado. Otros productos de primera necesidad, como picadillo de soya, galletas de sal, jabón y detergente, entre otros, no tienen plazo fijo, y su distribución depende de “cuando vengan”.
Esta cuota mensual, así reducida, se mantiene vigente y su monto en valor está sobre los 10 ó 12 pesos, que equivalen a 40 ó 50 centavos de dólar, y alcanza sólo para 8 días, siempre que la persona sea de poco comer.
Coincidiendo con los inicios del Periodo Especial desapareció la cartilla de artículos industriales, y muchas tiendas se transformaron en comercios recaudadores de divisas. En los actuales momentos el cubano tiene que hacer maromas, “inventarlas en el aire” para alimentarse durante las ¾ partes del mes que no se cubre con la cuota mensual.
El isleño, ducho y avispado desde siempre, pone a prueba su creatividad moviéndose por los vericuetos de la subsistencia; creando un rosario de posibilidades y habilidades para el “invento”, donde los más dotados, según la ley darwiniana, capean mejor el temporal, y los menos exitosos atraviesan por muchas dificultades. Así las circunstancias, para vivir se requiere violar la legalidad, y todos, excepto los mandamases, andan con un boleto de entrada a la cárcel o al cementerio. Pero así van tirando.
Dos años atrás la libreta se redujo a 20 páginas en una de las medidas más racionales tomadas por el gobierno, pues siempre me pareció alardoso e innecesario tantas hojas para tan pocas anotaciones; tanto rollo para tan poca película. Y deberían reducirla más aún, pues de acuerdo a lo que “dan” bien podría anotarse en un pedazo de cartulina.
En estos dos años y pico de gobierno de Raúl Castro, y en particular el año antepasado, se oyeron algunas voces desde “arriba” objetando la permanencia de la cartilla de racionamiento. Incluso el propio Raúl dejó entrever alguna posibilidad de ello en su discurso de toma de posesión.
Yo, sin embargo, soy uno de los defensores del racionamiento. Cada aniversario de la libreta lo siento como el cumpleaños de un buen amigo. No me imagino qué hubiera sido del cubano sin el auxilio de algunos productos básicos para la alimentación y la subsistencia. Aún hoy, cuando lo que viene por ella se queda en una muela, es un auxilio inestimable para casi todos, y el único alivio para un segmento de la población no tan minoritario.
Sin la libreta Cuba sería un país de cadáveres. Pero como los gobiernos se legitiman con los vivos y no con los muertos, las autoridades tuvieron la precaución de implantar este invento propio de aquellas naciones marxistas y totalitarias. Dentro de la desgracia comunista el racionamiento ha sido un “paño de lágrimas”; un mal inevitable, y a la vez imprescindible e inherente a un régimen económico cuya máxima es: repartir lo poco entre muchos con una reserva especial para los más leales a la causa.

miércoles 11 de marzo de 2009

Papel Indigno y Remoción

De nuevo nos "visita" nuestro amigo Lázaro Rosa, cubano residente en la provincia de Alberta, Canadá. Como es usual, no viene con las manos vacías; sino que comparte con los seguidores de www.palantesiemprecubano.com un análisis muy interesante sobre la realidad cubana actual.
Recuerden que nuestro correo palantesiemprecubano@yahoo.es y el del autor: lazarorosat@yahoo.ca están a vuestra disposición para que nos envíen su parecer sobre este trabajo o sobre cualquier otro tópico relacionado con Cuba.


Título: Papel Indigno y Remoción
Autor: Lázaro Rosa
Alberta, Canadá.

Ahora más que nunca queda claro que la revolución no pasa de ser un contubernio o engendro Castrista.
El designado presidente Raúl Castro acaba de remover de sus cargos a dos figuras, “dos pilares”, de la nueva generación de cuadros “revolucinarios” . El régimen de La Habana vuelve sus pasos sobre sus propios antagonismos y empeñadas contradicciones.
Proclama de una parte que el socialismo tiene raíces y garantías de continuidad, de relevo, dentro de las jóvenes generaciones de cubanos pero con sus actuaciones, como siempre, recae en su propio laberinto.
Parece ser que esos vejestorios, los que aún se arropan en sus uniformes Verde Olivo desde la época de la Sierra Maestra, están hoy bien convencidos de que cuando llegue para ellos la hora de su inevitable desaparición física (tras lo que será ese gran acontecimiento), vendrán también las necesarias reformas sociales acompañadas de unos cambios irremediables.
Y es que no puede ser de otra manera, ¿cómo se podría comprender entonces que, lejos de darle el necesario espacio y el bastón de mando a los más jóvenes, el hermano menor de los Castro esté barriendo al interior de su casa y trayendo a su lado a aquellos que pertenecen a su misma camada, más o menos de su propia edad, fundamentalmente a los militares?.
Para nadie es un secreto que Cuba lleva cincuenta años siendo un hermético y atrincherado cuartel donde el pueblo ha vivido con los pelos y los nervios de punta tras las grandes tensiones generadas por unas imaginarias, continuamente vociferadas agresiones militares imperialistas, que jamás llegaron a realizarce. Sin embargo ahora más que nunca, en estos momentos como nunca antes, el velo castrense se ve acentuado sobre la geografía derruida de la isla.
El comunismo es un rancio lema que no podrá superar el tiempo de gobierno de los hermanos Castro, precisamente, el mismo caso cubano, se ha llegado a convertir en una auténtica porfía que pasa del ridículo. Estas nuevas remociones de algunos de los personeros y funcionarios más destacados del régimen, en la práctica de aquellos que nacieron cerca, o luego de 1959, así lo demuestran.
Para mi resulta imposible de suponer que tanto Fidel como Raúl hayan acabado de descubrir que Carlos Lage y Felipe Pérez Roque comenzaran ayer, “o tal vez la semana pasada”, con las actuaciones de indignidad que ahora se les imputan.
Lo que sucede, en realidad, es que actualmente ambos personajes ya no son necesarios, (sino es que sean íntimamente una especie de Boris Yeltsin en espera de fuertes vientos con turbulencias políticas), ya el régimen Castrista les sacó cuanto pudo, por lo tanto, sin pérdida de tiempo, este último tiene que darse a la tarea de buscar, rápidamente, unos nuevos sujetos representativos que den la engañosa impresión de que el aparato represivo habanero, desde lo alto, es una maquinaria impecable e infalible.
¿ A dónde irán a parar de momento estos dos señoritos acomodados y recientemente defenestrados de sus altos cargos gubernamentales?, !quién sabe!
Sin lugar a dudas, y a pesar de su grave padecimiento físico, Fidel Castro sigue siendo el cínico magno. A estas alturas del proceso el patriarca plantea que en esos funcionarios, utensilios domésticos usados por un sistema que se caracteriza, más que nada, por su ambiente de una total corrupción, el poder despertó ambiciones que los condujeron a roles indignos. !Vaya suspicacia la de la hiena vitalicia!.
En las palabras del mandamás, no obstante, se puede advertir que hay un claro reconocimiento a los efectos corrosivos que generan el poder y el abuso de la autoridad en terceros, no en su misma persona, por supuesto, eso no hay ni que recordarlo. Como siempre el popular y controversial enfermo sigue siendo el centro, los demás pecan por ambicionar o soñar con la Gloria, esto es un derecho que, por antonomasia, le ha pertenecido sólo, eternamente a él.
De aquí se deriva entonces un hecho más que convincente: en Cuba, lo único que queda de sus cimientos revolucionarios, es un atroz militarismo. Un contexto muy bien premeditado que ha podido cohabitar perfectamente, sin mayores tropiezos, con la traición.
De aquellos días alejados que se iniciaron en las montañas orientales del país, con sus combates y triunfos guerrilleros, ya no quedan más que pesadas nostalgias de los que fueron y son sinceros, consecuentes, con sus inamovibles principios e ideales de libertad.
Que en paz descansen Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, que aguarden con calma, es cuestión de pocos años. Ellos también serán testigos de las próximas purgas del Castrismo. Quizás pasado mañana los desplazados sean Abel Prieto, Bruno Rodríguez o cualquier otro becerro perteneciente al temeroso, más bien simulador, rebaño populista de la vieja Habana.

lunes 2 de marzo de 2009

Lunes del Gran Truene


ULTIMA HORA !!!!
Acceda a la Carta de Renuncia de Carlos Lage Dávila desde aquí: http://www.granma.cubaweb.cu/2009/03/05/nacional/artic09.html
Acceda a la Carta de Renuncia de Felipe Pérez Roque desde aquí:


Parece que los Lunes están reemplazando a los Miércoles-Atravesados y los Martes 13-Terroríficos en la psiquis de los dirigentes de la Isla, por lo menos en Cuba puede que sea así.
El despertar de muchos dirigentes castristas clásicos debe haber sido terrible hoy, el Lunes del Gran Truene, y no porque se despertaran de la resaca del domingo de vacilón, sino tambien porque deben de haberse enterado que YA NO ESTAN.
Ya no figuran entre la casta elegida para "gobernar" al pueblo. Ya ni ellos ni sus familiares (mujeres, maridos, hijos, concubinas, amigos de jornada) van a seguir gozando de las bondades del capitalismo en un régimen socialista (auto, casa, vacaciones pagadas. comida sin libreta, ropa de moda, entre otras prebendas del cargo)
Pudieramos apostar, y casi al seguro, que la mayoria se enteró de camino a la oficina o en la casa de vacaciones. Como acostumbraba a hacer el Gran Zorro, este tipo de "cocinados" y golpes maest ros siempre logran su efecto demoledor con el conocimiento de la menor cantidad de acólitos.
Lo más probable que los que recibieron el golpe se pregunten por largo tiempo dónde fue que patinaron o en que momento hicieron el comentario que la "pared oyó" y por el cual se les acabó la dolce vita.
En paz descansen!

A continuación http://www.palantesiemprecubano.com/ reproduce la Nota Oficial del Consejo de Estado, tomada de la página web de la Agencia de Información Nacional de Cuba.




Nota Oficial del Consejo de Estado

La Habana, 2 mar (AIN) El Consejo de Estado dio a conocer la siguiente nota.En consonancia con los planteamientos realizados por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 24 de febrero de 2008, acerca de que "hoy se requiere una estructura más compacta y funcional, con menor número de organismos de la administración central del Estado y una mejor distribución de las funciones que cumplen", el Consejo de Estado, a propuesta de su Presidente, previa consulta con el Buró Político del Comité Central del Partido, acordó en reunión celebrada en el día de hoy realizar los siguientes movimientos de cuadros y reestructuraciones en algunos organismos de la Administración Central del Estado:
Liberar al compañero José Luis Rodríguez García del cargo de Vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía y Planificación.
Designar al compañero Marino Murillo Jorge en el cargo de Vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía y Planificación y liberarlo de su responsabilidad al frente del Ministerio de Comercio Interior.
Liberar al compañero Otto Rivero Torres de sus responsabilidades como Vicepresidente del Consejo de Ministros, teniendo en cuenta que ha concluido el traspaso de los programas que atendía a los respectivos organismos inversionistas. El Vice-presidente del Gobierno Ramiro Valdés Menéndez quedará encargado de su coordinación y control.
Fusionar los ministerios de Comercio Exterior y para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, y designar al compañero Rodrigo Malmierca Díaz en el cargo de Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, denominación que comprende a las actividades de Colaboración Económica que desarrolla el país.
Liberar al compañero Raúl de la Nuez Ramírez de sus responsabilidades como Ministro de Comercio Exterior.
Fusionar los ministerios de la Industria Alimenticia y de la Industria Pesquera y designar a la compañera María del Carmen Concepción González, quien fuera previamente liberada de su condición de miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, en el cargo de Ministra de la Industria Alimenticia, denominación que incluye las actividades de la Industria Pesquera.
Liberar a los compañeros Alejandro Roca Iglesias y Alfredo López Valdés de sus cargos de ministros de la Industria Alimenticia y de la Industria Pesquera, respectivamente.
Liberar al compañero Felipe Pérez Roque de sus responsabilidades como Ministro de Relaciones Exteriores y promover al actual Viceministro Primero, Bruno Rodríguez Parrilla, para ocupar ese cargo.
Liberar a la compañera Georgina Barreiro Fajardo del cargo de Ministra de Finanzas y Precios y nombrar en su lugar a la compañera Lina Pedraza Rodríguez, también liberada de su condición de miembro del Secretariado del Comité Central del PCC, responsabilidad desde la cual atendía a los órganos globales de la economía.
Liberar al compañero Fernando Acosta Santana del cargo de Ministro de la Industria Sideromecánica y promover en su lugar al general de brigada Salvador Pardo Cruz, quien se desempeñaba como Director General de la Unión de Industria Militar.
Promover al compañero Jacinto Angulo Pardo, Viceministro Primero del Ministerio de Comercio Interior, al cargo de Ministro de este organismo.
Liberar al compañero Alfredo Morales Cartaya del cargo de Ministro de Trabajo y Seguridad Social y promover en su lugar a la compañera Margarita Marlene González Fernández, actual Viceministra Primera de este organismo.
Designar Ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, organismo al que se traslada la atención del Polo Científico, al compañero José M. Miyar Barrueco, quien fue liberado con ese propósito de su condición de Secretario del Consejo de Estado.
Designar de modo interino, sujeto a la ratificación por la Asamblea Nacional del Poder Popular en el próximo período ordinario de sesiones, al diputado Homero Acosta Álvarez en el cargo de Secretario del Consejo de Estado, con la función de asistir y auxiliar al Presidente, el Primer Vicepresidente, los Vicepresidentes y demás miembros del Consejo de Estado en el cumplimiento de las atribuciones definidas a este órgano en los artículos 89, 90 y 93 de la Constitución de la República.
El cargo de Secretario del Consejo de Estado no constituye en sí mismo una instancia con facultades de decisión en el ámbito estatal, ni desempeña protagonismo alguno en la dirección del Estado.
Liberar al compañero Carlos Lage Dávila de su cargo de Secretario del Consejo de Ministros y designar en esta responsabilidad al actual Jefe de la Secretaría del Ministro de las FAR, general de brigada José Amado Ricardo Guerra, con la función de asistir y auxiliar al Presidente del Consejo de Ministros, al Primer Vicepresidente y demás miembros de su Comité Ejecutivo en sus actividades, en correspondencia con el artículo 97 de la Constitución de la República y la legislación vigente, y por tanto este cargo no constituye legalmente una instancia con facultades de decisión en materia gubernamental, ni se le atribuye protagonismo alguno en la dirección del Gobierno.
En el marco de estas decisiones el Buró Político y el Consejo de Estado ratificaron la vigencia de los pronunciamientos del compañero Raúl Castro el 24 de febrero de 2008 cuando expresó: "…La institucionalidad es uno de los pilares de la invulnerabilidad de la Revolución en el terreno político, por lo que debemos trabajar en su constante perfeccionamiento. No creernos nunca que lo que hemos hecho es perfecto."
En correspondencia con lo anterior, se convino en la necesidad de continuar estudiando la actual estructura del Gobierno con el objetivo de reducir gradualmente su envergadura y elevar su eficacia.