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domingo 16 de noviembre de 2008

Tremenda tarea para Randy y los redondos de la Mesa

El "fenómeno" Obama amenaza seriamente a la demagogia de la vieja y carcomida dinastía Castrista.
Y la amenaza donde más les duele, en la ideologia de la mentira que han mantenido por 50 años. Les echa abajo de un tirón la teoría de que el dúo "Democracia Representativa y Capitalismo es solamente bueno para los blancos adinerados, quienes se ceban cómodamente en las presas que representan los negros y los pobres".
Entonces cómo explicarle al "pueblo mejor políticamente preparado del planeta" que ha salido presidente de los Estados Unidos este hijo de un padre bien negro, oriundo de Kenya en el corazón de Africa; y de una mamá bien blanca, procedente de Kansas en el corazón d elos Estados Unidos; consiguiendo el 53 por ciento del voto en un país donde solamente el 12 por ciento de la población es negra.
Barack Obama ganó principalmente juntando el voto de la clase media de cualquier color que vive en los suburbios, tomó el voto de la juventud, barrió con el voto hispánico, conquistó la mitad de los votantes blancos y de los electores de la tercera edad y, de forma aplastante ganó el voto judío a pesar de ostentar un segundo nombre un tanto alarmante como lo es Hussein.
Para los ideólogos cubanos que viven a base del aguado yogurt de soya, y los americanólogos de la Isla que se alimentan por el día con picadillo de pasta de oca y salen a trabajar en la noche en la Mesa Redonda, va a ser una ardua tarea explicarle esta realidad, -y tratar de convencer-, a 11 millones de cubanos, donde la suma de los negros y mestizos conforman la mayoría, y a quienes el regimen de la Isla viene alimentando cucharada tras cucharada por cinco décadas que "en los Estados Unidos impera una decadente sociedad racista, de supremacia blanca".
Imagínense el desafío monumental que presupone este momento histórico para un régimen en el cual los afro-cubanos prácticamente no ocupan ningún puesto de alto nivel, exeptuando el puñado de viejos generales negros que lucharon con Fidel y Raúl Castro en los inicios de la Revolución, y que gozan de "botellas" en puestos del gobierno donde realmente figuran pero no toman decisiones a no ser las concernientes al bienhestar de su propia familia y sus queridas y bastardos (familia extendida).
En tantos años de mandato comunista en Cuba, lo único que las estadísticas muestran es que no existe ninguna esperanza real para los negros y las mujeres de ser designados para puestos de relevancia dentro del aparato de mando del Gobierno o del Partido. Por el contrario, se enfrentan a una barrera impenetrable, constituida por el tradicional machismo latino, en el caso de las mujeres; y la mala voluntad y adimadversion hacia los negros que está sentada en la silla turca de los dirigentes comunistas.
Los Castro "olvidan" a ex-profeso la profundidad del movimiento norteamericano pro derechos civiles, el ascenso en el protagonismo de una clase media negra cada vez mayor, la elección de afroamericanos para ocupar puestos de gran importancia en los gabinetes tanto de presidentes demócratas como republicanos.
Nada de eso, primero muertos que dar su brazo a torcer. En vez de reconocer la realidad tal como es, siguen pasando por la televisión nacional (donde todas las emisoras pertenecen al gobierno y trabajan bajo una férrea censura) una y otra vez "Burning Mississippi", película norteamericana sobre el odio racial. Asi funciona la propaganda comunista, a uso y semejanza de la Goebbeliana, taladrando incansablemente el cerebro del ciudadano para que acepte como hechos reales las mentiras e ideologías que le inoculan.
No estoy tratando de afirmar rotundamente que en los Estados Unidos no exista racismo y discriminación, especialmente albergada en las hendiduras oscuras de los más fríos corazones, como en todos los países. Ahora, sí creo que hay pocos lugares en el mundo donde se ha hecho mas que en los Estados Unidos por erradicar actitudes racistas y la pobreza a través de acciones bien pensadas y claras. Algunos ejemplos: liberando grandes cantidades de dinero del gobierno (grants) para los estudiantes universitarios pobres, para ayudar en los pagos de vivienda y otras utilidades, promulgando leyes bien concretas que alejan el fantasma de la discriminación por raza, sexo u origen etnico a la hora de aplicar por un trabajo.
Es inocultable el gran contraste que existe entre estas medidas políticas y económicas norteamericana y la llamada en Cuba "igualdad revolucionaria", donde toda la población es pobre (y sin esperanzas algunas de salir de ese estado por mucho que trate) y es dominada por una minoría de dirigentes incuestionables, (99 por ciento blancos) que llevan una vida licensiosa, envian sus hijos a estudiar a centros de altos estudios europeos y arman negocios para beneficio personal partiendo del dinero gubernamental.
Mr. Barack Obama representa no solamente la madurez, el progreso y la evolución de una sociedad bien estructurada y sólida; sino paradójicamente es el llamado a "curar" una economía que atraviesa una fuerte crisis. Es el hombre en que han confiado "la sociedad elitista blanca de los Estados Unidos" para que estabilice el país. Quiere decir que los Estados Unidos han escogido para tarea tan delicada y dificil a un "sanador" que exibe una piel negra, marcada por la calamidad de la pobreza de la que fue testigo de niño cuando vivía con su padrastro y su mamá en Indonesia.
Para aquellos que piensan que el gobierno de Obama pudiera ignorar la horrenda historia de violaciones a los derechos humanos del despótico régimen de los hermanos Castro, en vez de eso los invito a pensar en el simbolismo y el desafío real que significa el color de la piel de Obama para el catecismo de los Castro. Ahora habrá que cambiar la verborrea estatal sobre que los beneficios y las oportunidades en las sociedades capitalistas están reservadas a los ricos y los blancos. Se impone una revisión de la doctrina ideológica castrista, al menos eso es lo que indica la lógica y la mínima decencia en el campo de la política.
En un cambio sísmico (de al menos 8.5 puntos en la escala Richter) para la política oficial en Cuba. La elección de Obama probó fehacientemente que la democracia, y el derecho a ejercer el voto y a ser escuchados, pertenece por igual a todos los ciudadanos de los Estados Unidos.